En el vagón contiguo se dieron el beso de despedida.
Llega a las tres de la tarde en punto. Nos subimos en la estación Piedras del subte línea A y nos bajamos en Acoyte. Ella es el amor de mi vida. Todavía no lo sabe porque sólo yo conozco el secreto de esta formación. Todo lo que hay que hacer es subir al vagón adecuado. Eso nunca se sabe de forma precisa, los vagones cambian de posición todo el tiempo. Pero si se sube al indicado es posible avizorar el futuro en el vagón siguiente. Así fue que ayer me descubrí dándole el primer beso en la boca. Aquí, ella me ignora. O tal vez pretende ignorarme, tal vez sea su juego de seducción. Hace poco más de una semana la sorprendí allí, en el coche de adelante, mirándome con ojos de enamorada.
Creo que llegó el momento de conocernos.
77:
Posted 4 Noviembre 2009 by emegehacheCategories: Cuentos
76:
Posted 3 Noviembre 2009 by emegehacheCategories: Cuentos
Un delicioso cortísimo más de la fuente de inspiración inagotable de Ahm.
Jimena tiene un fetiche, de esos que nadie confiesa en una reunión informal. Ella se divierte, porque sabe que detrás del disfraz de santurrona, que le gusta calzarse sin apuro, está crujiente y esponjoso su secreto. Pocos lo conocen claro está, sino no sería oculto. Pero quienes lo saben, también se asombran de que sea Jimena quien lo posea. No por escabroso, escandaloso, exótico, o pornográfico. Sino mucho más por inesperado, y fuera de foco en alguien que parece sacada de un monasterio. Sin rodeos y sin preámbulos rimbombantes, sépanlo: a Jimena le calientan los zapatos. Pero mal ¿eh?. Es capaz de orgasmos múltiples si alguien le calza unos stilettos rojos infartantes. Así las cosas, era obvio que se casara con un zapatero, y también que se divorciara demasiado pronto.
Sabido es que no hay secreto, si no sabe permanecer privado.
El tuyo no lo conozco, sino también lo publicaría.
75:
Posted 2 Noviembre 2009 by emegehacheCategories: Cuentos
Hermoso cortísimo en 150, esta vez —como tantas otras— de la pluma de Ahm.
Alfonso veía agua por todos lados. Agua debajo del colchón, cuando buscaba sus ahorros. Agua en los ojos de Mariel, cada vez que la besaba con labios prietos. Agua en su escritorio de la Mutual, como si se le ahogaran las ganas de no hacer y no estar. Así, acuáticamente, Alfonso nadaba su vida, del mismo modo que otros la escalan, algunos la entierran, y otros la incendian. No había un minuto en la vida de Alfonso, que la acuosidad de las circunstancias cotidianas, no amenazaran con empaparle la felicidad. Agua en su primera vez, y también en la última. Agua cuando se recibió de bachiller, soñándose bombero. Agua desde el café con leche de las mañanas, hasta el whisky de la noche. Acuario en el horóscopo. Aqua de Bvlgari su perfume favorito. Y claro está, hoy llueve torrencialmente en su entierro, y dado el caso, es casi un homenaje.
74:
Posted 27 Octubre 2009 by emegehacheCategories: Cuentos
Una agradable sorpresa además de un honor para mí haber recibido de regalo este mini-cuento en 150 para publicar y compartir. Muchas gracias, Lulet.
Canal dos: Un noticiero amarillista. No, no tengo ganas de ver cómo los chicos se cagan a patadas en la cabeza a la salida del boliche. Canal nueve: Una telenovela brasilera espantosamente traducida y ambientada en el mil ochocientos. Canal doce: Un meta programa de tele con un conductor que habla muy rápido y no dice nada. Canal quince: Otra telenovela, esta vez argentina y ambientada en esta época, supongo, pero igual de aburrida que la brasilera. Canal dieciocho: No se ve bien. Canal veintiuno: Fútbol español. Canal veintiocho: Fútbol americano. Canal treinta y tres: Codificado. Canal cuarenta y dos: La Revolución Industrial. Canal cincuenta y cinco: Cómo reciclar un baúl del año V a. C. Canal setenta: Película pochoclera. Canal noventa y dos: Ya la vi. Canal ciento diez: Llame ya. Canal ciento veinte: Programa para niños. Canal ciento treinta y cinco: Codificado. Canal ciento cincuenta: Me voy a leer.
73:
Posted 26 Octubre 2009 by emegehacheCategories: Cuentos
Ahm me regaló esta vez un tríptico en 150.
(Parte I)
Ya estoy dando manotazos de ahogado, me dice, y se duerme. En los 80s bailaba como ninguna, y ahora es mesera en Le Club, uno de esos reductos nostálgicos, que hoy se llaman bares temáticos. Así la conocí, tomándome un Destornillador y oyendo Bette Davis Eyes de Kim Carnes, como quien despunta un vicio privado que casi todos prefieren omitir. Ahí me contó su historia y yo, que soy de creerme hasta la última palabra, no pude menos que sonreír. No le gusta ser digna de pena, así que no se la dedico. En su honor callemos que hace más de diez años que hace algo que no le gusta, ama a quien no debe, y se deja languidecer empecinada. La veo hundirse con la seriedad de un transatlántico, o un rascacielos, y me da ternura, aunque todos sabemos que no quedará para la posteridad como un dinosaurio en extinción.
(Parte II)
Jura que le cuesta mucho focalizar, y que prefiere más vivir en sueños, que vivir de veras. Así las cosas, como si la vida la oyera, la deja dormitar. Un día de estos se va a levantar, y se va a curar de su resfriado crónico, y se va a dar cuenta que fumó tantos Marlboro que podrían construir un Empire State con las colillas. Yo la miro ir y venir, sonámbula inquieta por las calles de siempre, amagando un personaje que le calza bien, y por eso no le creo. Sé que realmente le inquietan las arrugas incipientes, la falta de elasticidad en la piel, ese rostro que ya no se parece al suyo. Sé que realmente le molesta no saber a dónde ir, porque a los 15 lo sabía con precisión milimétrica. Dice que no sabe por qué se olvidó de todo, pero que ahora no tiene remedio.
(Parte III)
No es más que una neurótica simple, en una ciudad de pobres corazones. Se queja de la queja misma, pero no por eso voy a esquivarle la vista. A fin de cuentas lleva mi apellido, y mi nombre, aunque no estoy segura de ser ella. El caso es que un par de veces además de alcanzarle un pañuelo, tuve ganas de abofetearla también. Despertarla de golpe de ese sonambulismo tan suyo, que no cura nada, que no salva a nadie, que no la vuelve aventurera, sino más bien micro-suicida. ¡Las veces que tuve que impedir que se emborrachara de odio!, mojándole la frente, recordándole que tiene mucho por vivir. Me falló el gran potencial, me dice, y se duerme. La veo hundirse con la seriedad de una Atlántida, o un apocalipsis, y me da ternura, porque mientras ella cree que es tan terrible, los demás a “eso” le llamamos simplemente: vivir.
72:
Posted 25 Octubre 2009 by emegehacheCategories: Cuentos
Ahm me malcrió. Ahora cuento las horas con ansiedad de adicto hasta que llega el delivery con una nueva dosis. Renovadas gracias.
Siempre igual, y por repetido se vuelve inmortal.
Five oye el zumbido, y controla nuevamente la nebulosa de Andrómeda. Pulsa la secuencia mientras se pregunta por qué Eight tiene que ser tan esquivo. Eight en su estrella, piensa que llega tarde. No sabe a dónde, pero igual se apura. En la galaxia BXY explota un planeta como si tal cosa, y Two hace un recuento de los meteoritos que lo provocaron. Mientras se suceden sus cálculos matemáticos imposibles, se aburre practicando Éxtasis con su compañero. Four adora los juegos telequinéticos, y siente que está logrando cierta conexión con Two. Invitarla al Mar de Cero es una posibilidad, si consigue animarse.
Five leyó en una bitácora, que hace milenios y más allá de Centauro, había un planeta en donde cosas como estas provocaban sesiones de terapia. Grupales, individuales, cara a cara y en diván.
Extrañas costumbres tenían los del Planeta Azul.
71:
Posted 21 Octubre 2009 by emegehacheCategories: Cuentos
“Número desconocido”, rezaba el display del teléfono, pero sin duda que la voz al otro lado de la línea le resultó por demás familiar. Era parecida a su propia voz. Rectifico: era su misma voz aunque, eso sí, bastante más avejentada. El carraspeo flemoso y el hilo frágil con el que lastimosamente enhebraba las palabras trasuntaban tal decrepitud que le hizo suponer que rondaría los ochenta años. “Esta noche irrumpiré en tu habitación para matarte.” Con ese puñado de palabras cortó la comunicación. Tal vez fue el odio con que fueron pronunciadas, tal vez, la convicción que le imprimió al decirlas, lo cierto es que en ese momento supo que su suerte estaba echada.
La detonación retumbó con fuerza en el silencioso edificio somnoliento. Las huellas digitales en el arma y la puerta de la habitación cerrada por dentro fueron indicios suficientes para que el caso se resolviera como suicidio.
70:
Posted 18 Octubre 2009 by emegehacheCategories: Cuentos
Flor, una nueva invitada a mi casa, me obsequió un cortísimo en 150 para compartir. En verdad es para mí un honor la calidad de invitados que acuden a este espacio. Muchas gracias, doctora.
Manolo Testa era un hombre que se jactaba de no obedecer jamás a lo previsto. Nació al undécimo mes de gestación, con 2 pulgares izquierdos. De pequeño, hizo sufrir a padres y maestros por incumplir absolutamente todas sus tareas, por lo que no logró superar el 4° grado. No aprendió a manejar su bicicleta ni pudo responder jamás si jugaba de 2 o de 8. Ya en la adolescencia comenzó a comprar libros para no leerlos y discos que nunca sacaría de su estuche. Sedujo a las mujeres que menos le interesaban y se casó con la más fea, que enloqueció al tercer año de esperarlo en el lecho nupcial. Con el paso del tiempo fue inventando nuevos vicios, como concertar citas con médicos que lo llamarían en vano y a viva voz entre 4 y 7 veces. Fue el primero en dar la vuelta al mundo en sentido anti-horario.
69:
Posted 16 Octubre 2009 by emegehacheCategories: Cuentos
Nuevo cortísimo de Ahm que no me abandona.
Cuando niño le gustaba esconderse en el establo y mirar un punto fijo. Eso lo calmaba. Ya adolescente hablaba sin sentido, y es que Johan había nacido con la obsesión de la alquimia en sus venas, y ése no es justamente un tema mundano de conversación. Se casó con Siri, Frieda y Harriet, y tuvo regordetes descendientes con todas ellas. Justo él, hijo de un comerciante autoritario y una criada sumisa, ¡tropezando tres veces con la misma piedra que se juró saltar!. Sólo en 1884 cuando se publica “Casados”, un duro ataque a las relaciones matrimoniales, logra expiar su tormentosa infancia. Diez años después dicen que nadie lo entendía mejor que Nietzsche, y su manía persecutoria le hacía creer que moriría envenenado. Esquizofrénico y misógino, ídolo en su Suecia natal, desde la primera coma de su primera obra supo que sería exitoso.
Pocos saben que Strindberg se comía las uñas.
68:
Posted 14 Octubre 2009 by emegehacheCategories: Cuentos
Un cuento cortísimo más de Ahm poniendo los puntos sobre las yes.
Yo sé que no hay mañanas, sino ahoras. Y también sé que hay horas, y no tiempo. Yo sé que no hay palabras, sino gestos. Y sé que no hay frases rotundas, sino sexo. Y no hay caricias, sino pulso. Donde hubo amor queda esto (que cómo se llama no sé). Lo que me da vergüenza es sentir que soy molesta, como impúdico animal sin pedigree. Si me preocupa lo que te ocupa, me contestás excesivamente cortés. Cuando pregunto lo que no me contás, siento que marcás con tiza lo privado. Y entonces sí, creéme, me siento una puta por horas, que se soñó Cenicienta en su cuento privado, terriblemente demodé. Entonces dame una pista. Avisá con carteles de neón cuando piso terreno ajeno, y entonces voy a entender más simple y más fácil lo que diferencia querer, de pasar un rato ameno.
Al menos eso, sabélo, me lo debés.