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Cuatro-dos-cuatro
Adelanten las líneas
Pacheco, libre
A mediados de los ochenta, cuando fue transferido al Yokohama Marinos, Benjamín “Gambeta” Oyarzábal descubrió el haiku. Los dirigentes del club de fútbol japonés pusieron sus ojos en él gracias a que su dribbling con pelota en velocidad dio la vuelta al mundo. Era un típico “cinco” de marca pero con ese plus de habilidad que lo volvía una pieza codiciada en cualquier equipo. En los ratos libres, Oyarzábal se solazaba leyendo haikus para familiarizarse con el idioma y quedó prendado de esta forma minimalista de poesía. ¿Cómo se puede expresar tanto en tan pocas palabras? —se preguntaba. Ya mayor y retirado de la vida futbolística activa, se le ocurrió aplicar el “estilo haiku” como director técnico.
Abran la cancha
Un libre y dos stoppers
Cuiden las marcas
Sus dirigidos se sentían más cómodos antes, cuando sólo les gritaban: ¡marcá!, ¡bajá!, ¡corré!.