Hay un mito urbano que ha prosperado en las mentes débiles capaces de creer que una constelación de estrellas, aparentemente cercanas para el ojo terrenal pero hasta cientos de años luz distantes unas de otras, pueda tener influencia en la insignificante vida del hombre y cosas por el estilo. Según este mito, existe en la ciudad un portal mágico cuyo traspaso efectúa en el paseante un cambio tal que se podría afirmar que uno egresa en un otro diferente al que ingresó tras haberlo cruzado. Se dice que, aunque a veces considerable, en la mayoría de las ocasiones el cambio es tan sutil que pareciera no haberse verificado. Por supuesto que nadie ha dado aún con la cabal ubicación del portal, incluso algunos aseveran que cambia permanentemente de locación. Claro que también estamos los escépticos que aseguramos que absolutamente todas las puertas surten el mismo mágico efecto entre los mortales.